Lo que deberías saber antes de empezar vivir.

Querido Blair:

 

Hey!  ¿Que pasa pequeñajo?  ¿Todo bien?  Seguro que estás viendo que tu vida está cambiando muy rápidamente. Pero tranquilo, que para eso te escribo estas cartas. Para que nada te venga de sorpresa. Para que te mantengas fuerte. Para que no pierdas esa risa escandalosa que te caracteriza. Para que sigas teniendo ese brillo en los ojos y que nada sea capaz de derrumbarte.

Tienes tan solo 8 años y ya te van a empezar los problemas. Para empezar,  vivirás tu primera mudanza de ciudad. Cosa la cual,  no te va importar.  Todo lo contrario, te lo vas a tomar como una aventura (y lo mejor de todo es que vas a mantener esa mentalidad por el resto de tu vida). Vas a llegar a un nuevo cole. Uno de esos coles en los que necesitas mirar hacia arriba y coger aire si quieres ver todo el edificio. Uno de esos coles concertados en los que cualquier  padre quiere que sus hijos estudien para que sus niños tengan una buena educación.  Lo que no te esperas es la cantidad de problemas que te vienen. Pero tranquilo, que para eso estás leyendo esto.  Entraras en una nueva clase con nuevos compañeros.  Mirarás a tu derecha y no tendrás  a tu mejor amiga. Ni tan siquiera un rostro medianamente  conocido.  Pero ese no será el mayor problema. Van empezar los insultos, te empezarán a llamar torpe, vago,  gordo y maricón. Empezaran a no querer ser tus amigos y te verás totalmente solo en  el patio. Empezarán a reírse de ti.  Empezarán a pegarte, primero de una forma aparentemente amistosa, para pasar a agresiones más fuertes. Incluso tu tutora en vez de parar todas estas cosas,  aprovechará la más mínima oportunidad para humillarte o castigarte. Te suspenderá música enfrentándose al resto del profesorado y a la dirección del centro. Siendo tú ya alumno del conservatorio y habiendo aprobado este (y seamos sinceros  tu y yo sabemos que esa mujer no tenía ni idea de música ni la tendrá nunca.)  En esta época empezaras a ver lo que es la vida. Empezarás a sentir por primera vez los sentimientos de injusticia, de impotencia, de miedo, de inferioridad,  de soledad y un largo etcétera. Pero tranquilo que todos estos malos tragos  te harán más fuerte.

canto opera mini yo
Estate atento pequeñajo porque me quedan muchas cosas de las que advertirte.

 

Nos vemos en:

Tw – @EneasBlair

Ig – @EneasBlair

6 comentarios sobre “Lo que deberías saber antes de empezar vivir.

  1. Esa experiencia de estar solo en un patio de colegio la he conocido yo en dos ocasiones, en dos sendos breves pasos por otras tantas poblaciones, dentro de un periplo vital bastante ajetreado en este sentido. Una la tuve sobre los diez años de edad, que zanjé cortando por la tangente: aunque nadie se metía conmigo, sencillamente estaba claustrofóbico y salté la valla del patio de recreo del colegio en que estaba internado, para irme andando hasta el pueblo en el que vivían mis padres, que ya no me internaron más. En la segunda ocasión tenía yo dieciséis años y tampoco tuve problemas con los compañeros de instituto, pero por aquel entonces encontraba humillante ser el único que andaba solo por allí: todos los demás parecían conocerse entre sí y formaban grupitos, y de lo más cerrados. No hacía yo tampoco, todo sea dicho, el menor esfuerzo por socializar, entre otras razones porque no veía yo las ventajas que podría tener estando con gente que la verdad es que a mí ni fu ni fa. Pero era desagradable. Se me ponen los vellos de punta al pensar en el infierno que deben de vivir los chavales que sí que son víctimas de maltratos, ya sean físicos o sicológicos. Problemas de cómo se educa y de cómo está planteada la a mi juicio mal llamada educación. Pero corramos un tupido velo sobre esto, porque tela marinera. Saludos.

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  2. Sí señor, el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela: ése soy yo. Error garrafal (menos mal que también se dice que el mejor escribano echa un borrón): ¿así que corté por la tangente y salté la valla del colegio? ¿No será que corté por lo sano? Y mira que tenía la sensación mientras lo escribía de que algo chirriaba por algún lado. Nueva corroboración de que no hay nada más traicionero que la escritura (Arturo Pérez-Reverte, sin ir más lejos, dixit). Aprovecharé este retorno a los comentarios, tras releer el anterior una vez publicado, para añadir el comentario de que siento gran admiración por todos aquellos que sin ser profesionales de la palabras escrita, como en cierto sentido lo soy yo, se atreven a lanzarse de cabeza a las arenas movedizas de las palabras. Y más sin son jóvenes. Chapeau.

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  3. Decía Guillermo Arriaga (según me contó un amigo que fue alumno de él) que al inicio de las clases, antes de solicitar los escritos, decía:

    «¿Bueno, quién se encuera?»

    La apertura que nos das en la entrada me recordó la cita

    Mi caso: no sé cómo logré escabullirme de esos abusadores que reptaban en el salón de clases. Con depresión y T.O.C. parece milagro.

    ¡Abrazo!

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